Indignación “mode on”

Ayer mientras preparaba la cena en el televisr hacían un concurso cultural al que apenas ponía atención. Pero en un momento ocurrió algo que me dejó pensativa, triste e indignada.

Antes de empezar a concursar, el presentador preguntaba a los participantes lo típico: cómo se llamaban, de dónde venían, a qué se dedicaban,… Y ese fue el momento en qué me indigné.

El primer concursante respondió que era ingeniero; la segunda, que era vendedora farmacéutica; la tercera, que era asesora en una empresa. Cuando llegó el turno al cuarto, el chico respondió: “yo soy licenciado en Bellas Artes”.

Todos, público, presentador y los demás concursantes, empezaron a reír. El concursante 4, no lo hacía. El chico empezó a explicar que, a pesar de ello, había trabajado muy duro en sus empleos, al igual que sus compañeros. Es decir,

el chico tuvo la necesidad de justificarse. De reivindicar que el hecho de haber estudiado una carrera no científica ni técnica, no significa que sea un vago o que tenga menos capacidad intelectual que los demás.

Y ahí es a donde quiero llegar. ¿Porqué hay que justificarse? ¿Porqué las carreras de lenguas, humanidades o arte se consideran “menores”? Muchas veces he vivido situaciones parecidas en las que, delante de mis narices, se menosprecia lo que yo he estudiado y lo que a mí me gusta. Hay gente que se siente superior por haber estudiado ciencias. ¿Porqué?

La aparición de la escritura marcó un antes y un después en nuestra evolución. Los grandes pensadores clásicos, aquellos que asentaron las bases de nuestros conocimientos, tocaban todas las disciplinas: filosofía, lengua, geometría, astronomía, arte, literatura, física,…

No seríamos nada sin los descubrimientos científicos pero tampoco seríamos nada si no supiéramos escribir, leer, hablar y, ni mucho menos, pensar. Así que dejemos ya de considerar que ciertos estudios son “menores” porque todos tienen la misma importancia para construir y desarrollar nuestra sociedad.

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